Presupuestos agridulces
Sube el IVA del 16 al 18%, el reducido del 7 al 8%, y se mantiene la tasa superreducida del 4%. Por tanto, baja la progresividad. Es la carta más importante que hoy, por fin, el Gobierno ha puesto sobre la mesa. La otra: la retirada de los 400 euros, que finalmente sólo se dedujeron en año electoral, como muchos temían. Las rentas del capital: suben del 18 al 19% las menores de 6.000 euros, y el resto tributarán al 21%.
De las SICAV, finalmente, ni por encima se ha hablado. El paraíso fiscal nacional seguirá haciendo su función: evadir fiscalmente a las rentas más altas del país. La parte positiva: bajan el Impuesto de Sociedades cinco puntos a las PYMES con menos de 25 trabajadores, que tengan ingresos inferiores a cinco millones de euros y mantengan o incrementen los puestos de trabajo.
El gasto público se reduce un 3.9%, a pesar de que se mantienen políticas sociales, pilares del gobierno socialista, como la subida de las pensiones mínimas, más becas, más prestaciones por desempleo, medidas como la bonificación de 2.500 euros por nacimiento de hijo o adopción y políticas de dependencia. Sobre el salario de los funcionarios públicos, la vicepresidenta primera del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha dicho que “no perderán poder adquisitivo”. Algunos medios han interpretado esto como una subida salarial, pero teniendo en cuenta que el IPC marca índices negativos, podría suponer una congelación del salario. La vicepresidenta ha agradecido, además, a los representantes sindicales su disposición para el diálogo.
El principal argumento del PSOE: “Nuestra presión fiscal seguirá por debajo de la media europea” y se trata de “una reforma equitativa y solidaria”. Pero las rentas más bajas pagarán más, y los ricos seguirán pagando lo mismo: un insignificante 1%. Equitativa y solidaria sí, pero precisamente con las rentas más altas. Una reforma descafeínada, como descafeínado ha quedado también el Gobierno tras las embestidas de la crisis. Y la cosa no termina aquí. Todos los partidos, absolutamente todos, han criticado los Presupuestos. Ni la derecha, ni la izquierda, está conforme. El PSOE se situa en tierra de nadie, y se anticipa un otoño duro, con unos Presupuestos para 2010, que si se aprueban, será con un 5 “superhipermega” raspado.
Las empresas, constructoras-especuladoras incluídas, pagaban menos por un beneficio obtenido de una manera que ahora nos ha llevado a todos a la hecatombe económica. La progresividad del IRPF no mejoró ni un ápice con un descenso generalizado del 6%, y tampoco lo hizo con una devolución generalizada de 400 euros. El Impuesto de Patrimonio disminuyó enormemente la presión fiscal sobre las familias más acaudaladas de este país, que son, lógicamente, las que mayor patrimonio tienen. La progresividad fiscal, algo que en teoría sí que es de izquierdas – y no “bajar los impuestos”, como tanto pregonaba el presidente – no ha mejorado nada desde que Zapatero llegara al poder en 2004.
Cartier 10:55 on 21 Septiembre 2009 Enlace permanente
O no es más bien que por la izquierda solo hya un periódico (Público) y en la derecha mucha competencia y elpaís se veía sin clientes?
Julio Castillo 16:28 on 21 Septiembre 2009 Enlace permanente
¿Debemos entonces pensar que El País estaba en la derecha cuando apoyaba al Gobierno y ahora ha decidido “izquierdizarse” para ganar lectores en un mercado copado sólo por Público? Entonces se confirma: la política económica del Gobierno es de derechas.
Cartier 00:43 on 22 Septiembre 2009 Enlace permanente
Creo que hablamos diferente idioma. He dicho justamente lo contrario de lo que tu has querido interpretar.
Julio Castillo 01:02 on 22 Septiembre 2009 Enlace permanente
“Por la izquierda sólo hay un periódico (Público)”, you say. Where is El País? Left or right? Right or left?
En cualquier caso, ya no sirve de nada interpretar nada. Han vuelto las hachas a enterrarse en la misma tierra donde llevaban 30 años enterradas. “Bajar los impuestos es de izquierdas”, subirlos también. Con el marketing y el PSOE todo es posible.
Joaquín Pi 11:58 on 22 Septiembre 2009 Enlace permanente
Julio, los titulares en Prisa viene desde Ferraz según y cómo. Si tiramos de hemeroteca veremos que a El País no le dolieron prendas en lanzarse al cuello del Gobierno cuando estallaron los casos GAL y Filesa.
Creo que El País y la SER van camino de convertirse en voceros de la derecha gallardonista. En este contexto, decir que Zapatero ataca con un discurso radical es más bien afear la conducta, sobre todo, en estos tiempos de moderantismo que rozan el bienpensatismo (que no es lo mismo que librepensante). En todo caso, titular pro-gubernamental podría ser el de Público que manifestaba jubiloso el giro que estaba dispuesto a dar Zapatero a la izquierda, lo que evidenciaría, a su vez, que Público más que del PSOE, es de izquierdas en general, pues asume en ocasiones el discurso de Izquierda Unida haciéndose eco ocasionalmente de las actividades del PCE o de Izquierda Anticapitalista, sobre todo en víspera de elecciones.
No olvidemos que el domingo El País siguió aireando discrepancias en el PSOE con respecto a su Secretario General, sin dar muestras concretas de dónde residían esas discrepancias aunque, eso sí, aireando a bombo y platillo la salida de Solbes, al parecer en la peor de las sintonías con el Presidente del Gobierno.
Por eso vuelvo a reiterar que los titulares van de Ferraz a Prisa según y cómo. Como imperio de la comunicación y entidad empresarial mastodóntica que es, Prisa tiende a querer ganar siempre, de ahí que sondeara a Aznar en 2000 cuando ganó las elecciones con mayoría absoluta, acercamiento que, por cierto, no tenía éxito pues el líder popular pedía una sumisión a Prisa análoga a la que por entonces tenía ABC respecto al PP. No nos engañemos, Prisa está al sol que más calienta y el presidencialismo en el PSOE le va bien siempre que su cabeza les “baile el agua” cuando esto no sólo no sucede sino que encima se rompe el monopolio de la información de corte progresista por el ascenso de Mediapro, el gigante se revuelve. Ahora bien, hay que matizar: Prisa baila al son que toca el Secretario General del PSOE siempre que sea, no lo olvidemos, Presidente del Gobierno, pero silencia a los sectores más críticos y, si no,que se lo digan a Pablo Castellano primero, Alfonso Guerra o Josep Borrell en época de Felipe González.