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  • Alberto Ginel 01:13 on 8 November 2009 Enlace permanente | Responder  

    “Ningún equipo de fútbol tendrá carácter oficial” 

    Hay quienes piden un Estado neutral… defendiendo la superioridad y la representación alegórica de una confesión privada en paredes levantadas con dinero público para un fin público. Les suele molestar que lo público entre en lo privado, afean el intervencionismo… no en este caso.

    Hay calumnistas (sic) de medios “liberales” capaces de hacer la vista gorda ante evidentes violaciones de la libertad  de conciencia o incluso de argumentarlas al contraataque, casi siempre mediante la calumnia -lo llevan en el nombre- y mediante el victimismo más ridículo. “Histéricos laicistas” y “fundamentalistas” llaman a quienes defienden el principio democrático de una rigurosa separación entre la Iglesia y el Estado.

    Hay liberales -de esos a los que les duele en el alma los impuestos- a los que no les importa que el Estado financie una moral determinada.

    Hay quienes son muy escrupulosos con la (su)  libertad religiosa y con el derecho de educar a sus hijos en base a unas convicciones (las suyas)… pero son también a quienes no les importa que se “viole la libertad de religión de los alumnos con la imposición de un símbolo religioso en las aulas de los centros públicos”.

    Las comillas no son de ningún jacobino zapateril, ni de ningún “laicista histérico” como el que les habla, no, son de la Corte Europea de los Derechos Humanos. Tribunal que en una sentencia histórica se refiere a la presencia de crucifijos en las escuelas como violadores de la libertad religiosa de los alumnos, conculcadores de derechos básicos y obstáculos a la pluralidad.

    Las libertades de los alumnos musulmanes, de los ateos, los agnósticos o la de los judíos parecen ser menos merecedoras de respeto y observancia que la de los católicos. Parece mentira, asusta que subsistan tantos años después de su oficial extinción estos virulentos tics nacional-católicos.

    Que no existan símbolos religiosos en un centro público, en los juramentos de un cargo electo por el pueblo español, son cuestiones de sentido común. Que ni un duro público se destine al sostenimiento de opciones morales privadas y que no sea en centros total o parcialmente públicos donde se lleve a cabo la labor que corresponde a un catequista o a un progenitor, también parecen ser ideas bastante razonables. Ideas de “laicista histérico”, ya saben. Las ideas que, por ejemplo, defiende en Francia el partido de centro-derecha de Sarkozy, que también es -según tengo oído- un quemaconventos de primera.

    Por volver al tema de los símbolos y viendo de reojo el Madrid-Atléti: ¿Qué pensarían ustedes si nuestras aulas estuvieran presididas por un escudo madridista? ¿qué creen ustedes que pensarían los atléticos, los barcelonistas o los aficionados al ajedrez? ¿cree usted que el Estado debería pagar el abono a todos aquellos ciudadanos que sientan fervor por sus colores deportivos? ¿acaso no se justificaría esta medida por la sencilla razón de que hay más gente en los estadios que en las iglesias un domingo cualquiera?

    En definitiva, que cada cual lleve su escudo en la camiseta, pero que no espere verlo colgando de un colegio, que cada cual se pague  su abono anual si es que quiere disfrutar del partido en el estadio o que lo vea desde su casa. Juguemos limpio, jueguen sin demagogia, sin llamar “fundamentalista” a quienes solo decimos que cada uno en su casa y dios en la de todos los que le dejen entrar. Jueguen sin patadas en la espinilla, señores prelados y adláteres mediáticos, que ya nos han colado demasiados goles… y no pocos en fuera de juego.

    Es necesaria una remontada para que por fin gane la laicidad.

     
  • Alberto Ginel 22:27 on 2 November 2009 Enlace permanente | Responder  

    Inmunidad en la inmundicia 

    Tal y como revela el CIS del mes de octubre, el PP aventaja en 3,3 puntos al Partido Socialista en intención de voto.

    Octubre fue el mes en que Costa denunció a la policía por meter las narices en sus asuntos, el mes en que Rajoy siguió con los ojos cerrados, pidiendo que la basura hallada por doquier en su partido se ocultara bajo la alfombra del olvido y la indiferencia, el mes en el que supimos que distintas empresas que financiaron al PP obtuvieron contratos por valor de 800 millones de euros sólo en la Comunidad Valenciana, el mes en que la metástasis corrupta presuntamente se extendió al gobierno de Castilla y León y a las cuentas de la Xunta de Galicia entre los años 96 a 99. El mes en que supimos del coche de 25.000 euros puesto en la puerta de Ricardo Costa, del pen drive de Bárcenas, de los 385 contratos firmados entre las consejerías de la Comunidad de Madrid y los chorizos de Correa, el mes en que  conocimos que la trama Gurtel se enriqueció incluso con la visita del santo padre y con los actos de homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de Marzo (repugnante). El mes en que un tipo con pasado neonazi entró a sustituir a Ricardo Costa como secretario general del PPCV tras mucho aferrarse al sillón, tras mucha burla a los ciudadanos, tras mucho sí pero no y no menos de refunfuño .

    Creo, pues, que eso de que la corrupción no afecta a la derecha, es algo más que un simple cliché. No digo con esto que ciertos elementos indeseables y aprovechados no puedan franquear las puertas de cualquier partidos o que la indecencia solo viva en una acera. La diferencia entre los partidos respecto a la corrupción estriba en cuánto se tarda en abrírsele la puerta trasera al señalado, cuan sonoro y rotundo es el portazo.

    Y ahí contrastan las dos horas que mediaron entre la detección de un caso corrupto en un ayuntamiento socialista de Cataluña y la expulsión de los sospechosos, y la lenta, confusa y connivente reacción del PP de Rajoy ante los numerosos casos registrados en distintas regiones y a distintos niveles orgánicos. En el PP de Rajoy parece que se trata de proteger a los presuntos corruptos y para ello se llega incluso a atacar a las fuerzas y cuerpos de seguridad y a la justicia española.

    Esta multiplicidad de focos incendiarios tendrían que amenazar, sería lo lógico, las posibilidades electorales del PP.

    Sin embargo la derecha no se resiente en sus expectativas de voto, al contrario. La mala situación económica que atraviesa el país y el consiguiente castigo al gobierno que se produciría según el CIS, podrían justificar la tendencia alcista del Partido Popular, sin embargo no creo que sea lo más sensato poner al frente del gobierno nacional al débil e incapaz Rajoy y al frente de la economía a los precursores de la caja B, los bigotes y las Islas Caimán.

    El PP parece inmune pese la inmundicia que le atañe, mientras que en la izquierda no se soporta la corrupción cuando se produce entre sus filas, tenemos ejemplos en la historia española. Curioso hecho.

    La hipótesis: cuando alguien vota a un partido de izquierda, desde luego, no espera que se malverse, que prolifere el nepotismo o el oscurantismo en la gestión de los recursos públicos, por eso le retira el voto y la confianza si por desgracia, si por degeneración de unos pocos, esto llega a producirse.

    Cuando uno vota a la derecha… ¿ya se espera que lo que está pasando en el PP? ¿le parece  esto normal al votante medio de la derecha española?, ¿el votante de la derecha sigue confiando en un líder que se ha declarado a la vista de todos como incapaz de separar el grano de la paja con una mínima contundencia? ¿la corrupción a gran escala le resulta una cosa menor, sin importancia ni interés, como dice Rajoy?  quiero pensar que no, por el bien de la democracia.

     
  • Alberto Ginel 22:23 on 28 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    Gracias, Garzón 

    No diré que Garzón sea un prevaricador, ni un sectario. No bajaré a los lodos donde otros se encuentran tan cómodos. No diré de él que sea un “inquisidor sin corazón” que solo busca “aniquilar” al PSOE siguiendo órdenes de Génova. No pediré a mi partido que denuncie al magistrado, ni diré que lo de Santa Coloma sea un montaje orquestado por jueces y policía en connivencia con la derecha para extender una cortina de humo sobre, por ejemplo, la guerra total que se vive en el Partido Popular con un Rajoy socavado desde dentro por los partidarios de la siempre levantisca y la siempre insatisfecha Esperanza Aguirre.

    Como socialista, no me rasgaré las vestiduras ni me considerará víctima de nada, más bien al contrario.
    Como ciudadano y como socialista agradezco y agradeceré que se señale -de momento en calidad de sospechoso- a todos aquellos políticos que no sean merecedores de llevar cierto carnet en una cartera que supuestamente han decidido llenar irregularmente de de “otras cosas” tenidas por más útiles y provechosas que el sencillo carnet del Partido de Pablo Iglesias.

    Habría que darle las gracias a Garzón por haber separado el grano de la supuesta paja, pero en verdad solo cumple con su trabajo, no hay nada de extraordinario. Cumple con su trabajo y lo hace con profesionalidad, sin distingos ni reparos, así en Valencia como Estepona, así en Madrid como en Santa Coloma.

    La diferencia viene en la reacción de los partidos políticos cuando un caso de estos se presenta en su patio. Unos dejan actuar a la justicia, preparan un recambio y un acta de expulsión (por si fuera necesario), mientras los otros niegan grabaciones, protegen a sus imputados y los mantienen en sus cargos en contra incluso de sus propios estatutos, pasan de evidencias tales como los contratos firmados con empresas corruptas, mienten sobre los regalos recibidos, niegan la mayor… y culpan a todo el mundo (policías, jueces, gobierno) de sus pecados. Unos toleran, otros extirpan.

    El PP debería aprender de la lección que le ha dado el PSC-PSOE. Creo haber contado unas escasas cinco horas entre el inicio de la operación anti-corrupción y la búsqueda de un sustituto para el señalado por la justicia. Ya se ha puesto la agrupación local en gestora y se ha anunciado que en cuanto la justicia se pronuncie se procederá a la fulminante expulsión del ahora sospechoso.
    El PP debería aprender que la justicia es igual para todos en el Estado de Derecho, que no cuentan con prerrogativas ni con privilegios. De la Rúa los ha mal acostumbrado.

    En el PSOE se prefiere atajar el problema por pequeño y focalizado que éste sea, donde otros optan por ver crecer la malas hierbas, los rastrojos y las chupópteras en su parcela…encima echando las culpas al propietario del sembrado colindante.

     
  • Alberto Ginel 15:53 on 25 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    La traición a la Socialdemocracia 

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/traicion/socialdemocracia/elpepuopi/20091025elpepiopi_11/Tes

     
  • Alberto Ginel 15:15 on 25 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    La ilusión desvanecida 

    En EL PAÍS de hoy se puede leer un reportaje en el que se analiza la situación de Tomás Gómez como secretario general del PSM y como presumible candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid dentro de tan sólo un año y medio.

    Desde este blog se ha alertado muchas veces -y desde hace mucho tiempo, lo sabréis los viejos amigos y lectores- de lo que creíamos errores del llamado “nuevo socialismo” de Tomás Gómez. Un “nuevo socialismo” que llegó con una promesa de trabajo intenso, de transformación y revitalización, de primarias, de democracia interna y de superación de endémicos males. Así llegó, con esa buena estrella, el alcalde más votado de toda España. Y yo saludé con ilusión su advenimiento mediante una reflexión fechada en 28 de Julio de 2007, accesible a todos vosotros en el archivo de este mismo blog.

    ¿Y cómo estamos ahora mismo? Con la ilusión desvanecida. Porque no despegamos, porque no levantamos cabeza, porque seguimos estando muy por detrás del gobierno espía, muy por detrás del gobierno regional que más contratos ha firmado con la trama putrefacta del caso Gürtel, muy por detrás del gobierno que se está cargando nuestra sanidad pública hasta llevarla a unos niveles deplorables (los más bajos de todo el país según diversos informes), seguimos muy por detrás de quienes ponen nuestros derechos en las manos y en los bolsillos privados, estamos muy por detrás de la derecha más derecha y más prepotente de toda España.

    Desde el PSM hemos perdido mucho tiempo y hemos desaprovechado infinitas oportunidades para hacernos ver y sentir al lado del ciudadano, al lado del profesional sanitario, del maestro, del trabajador afectado por un ERE firmado por Esperanza Aguirre, hemos dejado escapar a lo largo de este tiempo, muchas ocasiones de erigirnos -desde el campo de las ideas y las actitudes- como una alternativa clara a la barbaridad continua del aguirrismo.

    Pese a que, como diría Sabina, nos sobran los motivos (para una oposición correosa y visible), Tomás Gómez es el líder regional menos conocido y menos valorado por los madrileños. Hemos cometido errores de bulto en nuestra estrategia de oposición; hemos solventado la crítica interna regateándola sin más, sin escucharla . Y por último -y no por ello menos importante- hemos sido ambiguos en cuestiones fundamentales en lo que respecta a la defensa de los servicios públicos (me refiero a la famosa propuesta del 14%).

    No es ningún delito decir esto. A pesar de ello, muchos suelen enfadarse con este peligroso y subversivo militante de 19 años por decir lo que cree justo decir haciendo un respetuoso uso de su libertad de expresión.
    Se enfadan cuando en verdad no pido más que esa ilusión desvanecida se convierta en todo lo contrario. Que vuelva la ilusión al militante de 19 años y al de toda la vida, que le llegue al joven que aún no conoce el nombre del secretario general del PSM pero que piensa que las cosas tienen que cambiar en Madrid, que no hay becas del gobierno regional, que no hay alternativas de ocio, que la cultura se enclaustra; que se traslade la ilusión al ama de casa que no percibe del gobierno regional la ayuda para cuidar a un dependiente, que esa misma ilusión (no entendida como distorsión de la percepción sensorial) invada a quienes creen que el cambio político es necesario en nuestra región, que no es de recibo que una de las comunidades más prósperas tenga una sanidad indigna… que otra gestión de los servicios públicos, que otra actitud ante la política es posible y necesaria en esta Comunidad Autónoma.

     
  • Alberto Ginel 15:21 on 24 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    Ultraliberalismo subvencionado 

    ¿Cómo defender la práctica desaparición del Estado, la “privatización de todo” y al mismo tiempo cobrar un millón y medio de euros del erario público? Es fácil si sabes como (y si en tu barroco e intrincado vocabulario no existe la palabra “coherencia”).

     
    • Gregorio López 20:15 on 26 Octubre 2009 Enlace permanente

      Este es el liberalismo que ha practicado desde siempre la derecha “liberal” española. Como formada en el franquismo no sabe vivir sin la subvención, la subvención para ellos. Para los otros el más atroz capitalismo.

  • Alberto Ginel 19:17 on 22 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    Resucita Tobin 

    En 1971 el que a la postre sería Premio Nobel de Economía, James Tobin, (economista adscrito a teorías keynesianas) propuso la implantación a nivel internacional de un pequeño gravamen sobre los cambios entre divisas en el flujo económico global. “Un puñado de arena en unos engranajes que están demasiado bien engrasados”, como él mismo y muy gráficamente explicaría.

    Este impuesto pesaría principalmente sobre las operaciones especulativas que surcan diariamente el planeta de un lado a otro y en unas cantidades superiores al billón y medio de dólares. O puesto de un modo más visual: una cantidad superior al Producto Interior Bruto francés circula diaria y virtualmente y sin sometimiento a ningún control entre los principales mercados y centros financieros del planeta. Unos flujos especulativos desvinculados de la economía real y productiva y contrarios a la positiva cultura industrial que de esta se deriva. Unos flujos que a veces adoptan la tan temida forma de “burbuja” a punto de estallar.

    Las inmensas autopistas sin límites de velocidad ni código de circulación construidas según los planos de la desregulación e inauguradas en los años setenta y ochenta -cuando el paradigma neoliberal se convertía en dogma- dieron lugar a una incesante circulación de grandes cantidades de capital a lo largo y ancho de todo el planeta, situación exponencialmente multiplicada por el fenómeno de globalización económica. El final de los controles políticos sobre los movimientos de capitales se produjo primero en el Reino Unido, luego en los Estados Unidos y se fue extendiendo al resto del mundo desarrollado gracias a la presión estratégica ejercida por el FMI en favor de ese sentido liberalizador.

    Y ese credo en favor de la desregulación, de promoción de la hegemonía de las finanzas sobre la economía real y del mercado sobre la Política se ha mantenido hasta nuestros días. Ahora mismo estamos inmersos en una crisis global resultante de una sobre-inflación de la burbuja especulativa en las finanzas y en otros sectores por falta de supervisión de organismos internacionales.

    Pero parece que la actual crisis económica ha hecho cambiar -hasta cierto punto- el chip en las concepciones dialécticas Estado-Mercado.
    Ahora podemos escuchar íncluso a líderes internacionales como Sarkozy, Merkel o a autoridades económicas como Lord Turner, presidente de la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido, proponer una regulación universal de las transacciones financieras mediante un impuesto uniforme. Es decir: la materialización de la tasa Tobin, una idea inicialmente vinculada a movimientos de izquierda y altermundialistas. Hasta los mayores defensores del capitalismo se han percatado ya de las nefastas consecuencias del mercado absolutamente desregulado y arrojado en brazos de la especulación.

    Es hora de volver a hablar sobre la famosa ‘Tasa Tobin”. Y ya se está empezando a hacer. Una muestra de ello: un referente regional -y a no mucho tardar, internacional- como la República de Brasil, aplicará a su moneda una tasa como la ideada por Tobin.

    En lineas generales, ¿en qué consiste el impuesto ideado por James Tobin? El objetivo teórico de la tasa sería el de penalizar las transacciones especulativas que se producen en el mercado financiero internacional. Con el gravamen impuesto sobre el cambio de divisas se desalentaría el tráfico especulativo de grandes capitales en tanto que dicho impuesto habría de abonarse cada vez que ese capital realizase un movimiento en el tablero internacional que le obligara a un nuevo cambio de divisas en un periodo corto de tiempo. Así, los capitales más volátiles, rápidos e “inquietos” (es decir, los especulativos, que van y vienen por tiempo de apenas una semana) se gravarían varias veces a lo largo de su rápido y efímero recorrido por distintos mercados, desalentándose de este modo una práctica demostradamente perniciosa y desestabilizadora para el conjunto de la economía. Las inversiones internacionales “normales” serían gravadas solamente en una ocasión, con su primer y único cambio de divisas en el plazo establecido, así que no puede sospecharse ni temerse una congelación de los flujos económicos normales o del comercio, solo cabría esperarse una deseada disminución en la importancia del sector especulativo causante de esta crisis. (Esta explicación pretendidamente simplificada se ha hecho a partir de una síntesis de varios escritos de Fabienne Dourson, el propio James Tobin y François Chesnais)

    ¿Y qué se haría con lo recaudado? Además de los beneficios inmediatos conllevados de esta racionalización del mercado financiero internacional, lo recaudado con la imposición de la tasa (si fuera de tan solo un 0,1% implicaría la cantidad de 230.000 millones de dólares anuales) podría destinarse a un fondo de desarrollo económico para las zonas más deprimidas y desfavorecidas del planeta, actuándose además contra la pobreza en el mundo.

    Medidas como la tasa Tobin, y otras tantas, representan un cambio trascendente y profundo en la concepción de la economía y en la posición que guarda el ciudadano en sus engranajes; un cambio en la mentalidad que muchos no aceptarán de buen grado. Se mostrarán especialmente reticentes aquellos que más se han beneficiado por la inconstante concentración del capital que se viene produciendo desde hace décadas a costa de muchas cosas.

    Desde la de los setenta, tocamos a una crisis severa cada 15-20 años. Ya es hora de racionalizar los escenarios económicos para evitar que la irresponsabilidad y la avaricia de algunos vuelvan a llevarnos una y otra vez al mismo callejón. Tenemos que aprender la lección de una vez por todas.

     
  • Alberto Ginel 23:50 on 20 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    “Tendré que ir a la privada” 

    El resto de la noticia en 20minutos

    Con un “tendré que ir a la privada”. Así se cierra el círculo vicioso que acorrala desde hace años a la sanidad pública madrileña.

    Una frase de resignación, de triste renuncia a un derecho social e individual básico, como es el de la atención sanitaria universal, pública, gratuita y de calidad.

    La falta de financiación, la desatención, la falta de voluntad política y los jugosos intereses privados derivados del negocio más lucrativo que existe (dada la rígida e ineludible demanda de un médico por parte de un enfermo), vienen a desembocar en lo que muchas veces ya hemos advertido: en el desmantelamiento de lo público en beneficio de opciones privadas.

    De seguir así las cosas, el thatcherismo rampante de nuestra marquesa-presidenta dejará lo público en los huesos, como una opción subsidiaria, la opción B, la de los pobres y los inmigrantes, como sucede en los modelos de “Estado mínimo”.

    En fin, una estrategia redonda que comienza a dar sus amargos frutos al ciudadano y prolíficas cosechas a los amigos de la presidenta.

     
  • Alberto Ginel 17:49 on 18 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    Por la derecha española no pasan los años: 1985-2009 

    En el manifestódromo oficial del reino que es la ciudad de Madrid, discurrieron ayer dos millones de personas según la parcial Comunidad de Madrid (su presidenta estaba en la cabecera de la marcha) o 55.000 según la más fiable e informativa agencia EFE. Con esta última cifra aproximada coincide también el prestigioso manifestómetro de internet, que concede a la marcha un total de participantes entre los 48.530 y los 72.795.

    Más allá de las habituales disputas en torno a la horquilla de asistentes (esta vez especialmente amplia por la evidente y clamorosa exageración del gabinete de presidencia madrileño), habría que analizar el fondo y el porqué de la marcha, qué pedían y qué pensaban quienes tomaron parte en ella.

    Desde el plató de Telemadrid, contando con la inestimable participación de una señora que se decía experta en bioética por la universidad navarra que fundó el también fundador del Opus Dei, se volvió a escuchar aquello de que “la interrupción voluntaria del embarazo es violencia de género”. La comparación es odiosa en sí misma, mentirosa, demagógica y obvia una realidad de violencia verdadera: que 14.000 jóvenes al año son madres sin quererlo.
    La voluntad como raíz de la libertad es la base de esa ideología que nunca han profesado, pese a que la proclaman y manosean, personajes como Aznar, Aguirre, Cospedal o Jaime Mayor Oreja, todos ellos asistentes a la marcha de ayer.

    Todos sabemos, ya nos conocemos, que en el PP el “liberalismo político” o el “centro reformista” no pasan de ser adornos que se cuelgan aquí y allá para hacer bonito.
    Pero es que ni siquiera saben aplicar el “liberalismo económico” y la neutralidad estatal con sinceridad e integridad, solo lo hacen para desmigajar los servicios públicos, pero no para dejar de obsequiar con 230.000 euros de todos los madrileños a siete de los grupos convocantes de la mani de ayer. Para eso el Estado sí tiene que intervenir. Las eternas y perpetuas contradicciones del partido liberal-conservador, el partido alto-bajo, grueso-flaco, blanco-negro… a las que ya nos hemos referido en varias ocasiones desde este blog.

    En fin, ¿qué pedían los concurrentes a la “despolitizada” manifestación a parte de la dimisión de Zapatero?

    Un servidor estuvo viendo por la televisión “pública” de Madrid (que para algo la pago) los primeros minutos de la retransmisión en la que se afanó la cadena.
    Todos los entrevistados, muchos de los cuales homenajearon al caído Ricardo Costa portando un simbólico jersey sobre los hombros, no manifestaron su rechazo a la reforma de la ley sino que prefirieron retrotraerse a 1985, a hace veinticinco años, para pronunciar hoy los mismos argumentos que se usaron entonces por parte de la derecha y la jerarquía católica contra la ley vigente, la que permitió retirar del código penal el aborto en los tres conocidos supuestos.

    Una ley, un avance para la época que obtuvo el voto negativo de la entonces llamada Alianza Popular y que hoy, ya con la gaviota a cuestas como símbolo corporativo, vuelve a reavivar las ascuas de un debate ya superado por la sociedad española hace un cuarto de siglo. Menudo déjà vu. Lean lo que decía Fraga en el año 1985 sobre la ley que supuestamente ahora apoya su partido y saquen sus conclusiones.

    Benigno Blanco, principal organizador de la marcha y secretario de Estado con Aznar y Jaime Mayor Oreja -el que dijo que el abuso a menores es menos grave que el aborto- también respondieron en el mismo sentido a las preguntas efectuadas por la reportera de Telemadrid a pie de pancarta: acudieron a la raíz de la cuestión -como en el 85- para desterrar la interrupción del embarazo en sí misma y sin consideraciones, refiriéndose a ésta como una “atrocidad”.

    Es decir, que en el PP no sólo se oponen a avanzar hacia una ley adaptada a la nueva realidad y al contexto europeo, una ley que garantice más y mejor los derechos de las mujeres y la seguridad de los profesionales, sino que quieren llevarnos a 1985 (por no decir otra fecha cronológicamente anterior).

    ¿Quiere llevarnos el PP a los años de los abortos practicados clandestinamente o a los tiempos de los abortos londinenses, mucho más cómodos y seguros, pero sólo para unas pocas? Que lo aclaren. Y que aclaren también que harán con la ley que será aprobada dentro de poco en las Cortes españolas, donde se demostrará nuevamente que una mayoría social apoya las reformas sociales del gobierno. Donde se demostrará que lenta pero inexorablemente, las décadas van pasando.

    Y ya puestos, que aclaren qué harán si gobiernan con la ley de matrimonios homosexuales o con la ley de igualdad que también encontró oposición (y recurso ante el Constitucional) por parte de esta derecha con telarañas. Tienen que aclararlo para que la gente “en color” esté precavida de lo que propone esta derecha en technicolor… o en blanco y negro de cara a la urna.

    No sólo no avanzar, sino retroceder.

     
  • Alberto Ginel 17:21 on 17 October 2009 Enlace permanente | Responder  

    Los que se manifiestan 

    Hoy se manifiestan en Madrid aquellos que no salieron a la calle en 1996 o en el año 2000. Se manifestará el ex-presidente que no tocó ni una sola coma de la ley de interrupción del embarazo, el ex-presidente que permitió que bajo su mandato se produjeran 650.000 abortos. Todo un genocidio, según la agresiva y ponzoñosa terminología de la derecha extrema mediática que jalea esta politizada convocatoria.

    También saldrá a la calle la presidenta de la ajada máscara liberal, la presidenta que se opone al la interrupción del embarazo al tiempo que desarticula y priva de recursos a los centros de planificación familiar y de salud sexual joven de la Comunidad de Madrid
    Una presidenta que será registrada -siempre desde el perfil bueno- por la televisión pública malversada, fiel testigo -con el dinero de todos los contribuyentes madrileños- de todas y cada una de las manifestaciones conservadoras contra el gobierno.

    Saldrán a la calle muchos de los militantes y representantes del partido político que cree conveniente mantener una ley claramente superada por los hechos, una ley de casi veinticinco años que se ve desbordada y cuyos supuestos se burlan en no pocas ocasiones. Una ley que arroja los siguientes datos: 14.000 jóvenes al año son madres sin desearlo. Realidad suficiente como para acometer una reforma que no solo regule el aborto de una manera más realista y garantista para la mujer dentro de unos plazos razonables y equiparables a los que tienen la mayoría de los países europeos, si no que también desarrolle un marco global para la prevención, y la información especialmente entre los más jóvenes.

    Van a manifestarse contra el aborto las cabezas de ese rebaño guiado por el iluminado que dijo al continente africano que el preservativo no servía para nada. Van a salir a la calle, en definitiva, los que salen siempre para decir siempre lo mismo, llueva o haga sol, en el día de las fuerzas armadas o en las manifestaciones contra el terrorismo.

    Hay que tener bien claro contra qué y contra quien se manifiestan. Se manifiestan contra la libertad de las mujeres clínicamente mayores de edad para tener la última palabra sobre la propia maternidad, se manifiestan contra los derechos conquistados y contra aquello que en el fondo nunca les gustó, que las personas puedan autodeterminarse y desarrollar un proyecto vital en libertad, sin unas tutelas e imposiciones no pedidas.

     
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