Inmunidad en la inmundicia
Tal y como revela el CIS del mes de octubre, el PP aventaja en 3,3 puntos al Partido Socialista en intención de voto.
Octubre fue el mes en que Costa denunció a la policía por meter las narices en sus asuntos, el mes en que Rajoy siguió con los ojos cerrados, pidiendo que la basura hallada por doquier en su partido se ocultara bajo la alfombra del olvido y la indiferencia, el mes en el que supimos que distintas empresas que financiaron al PP obtuvieron contratos por valor de 800 millones de euros sólo en la Comunidad Valenciana, el mes en que la metástasis corrupta presuntamente se extendió al gobierno de Castilla y León y a las cuentas de la Xunta de Galicia entre los años 96 a 99. El mes en que supimos del coche de 25.000 euros puesto en la puerta de Ricardo Costa, del pen drive de Bárcenas, de los 385 contratos firmados entre las consejerías de la Comunidad de Madrid y los chorizos de Correa, el mes en que conocimos que la trama Gurtel se enriqueció incluso con la visita del santo padre y con los actos de homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de Marzo (repugnante). El mes en que un tipo con pasado neonazi entró a sustituir a Ricardo Costa como secretario general del PPCV tras mucho aferrarse al sillón, tras mucha burla a los ciudadanos, tras mucho sí pero no y no menos de refunfuño .
Creo, pues, que eso de que la corrupción no afecta a la derecha, es algo más que un simple cliché. No digo con esto que ciertos elementos indeseables y aprovechados no puedan franquear las puertas de cualquier partidos o que la indecencia solo viva en una acera. La diferencia entre los partidos respecto a la corrupción estriba en cuánto se tarda en abrírsele la puerta trasera al señalado, cuan sonoro y rotundo es el portazo.
Y ahí contrastan las dos horas que mediaron entre la detección de un caso corrupto en un ayuntamiento socialista de Cataluña y la expulsión de los sospechosos, y la lenta, confusa y connivente reacción del PP de Rajoy ante los numerosos casos registrados en distintas regiones y a distintos niveles orgánicos. En el PP de Rajoy parece que se trata de proteger a los presuntos corruptos y para ello se llega incluso a atacar a las fuerzas y cuerpos de seguridad y a la justicia española.
Esta multiplicidad de focos incendiarios tendrían que amenazar, sería lo lógico, las posibilidades electorales del PP.
Sin embargo la derecha no se resiente en sus expectativas de voto, al contrario. La mala situación económica que atraviesa el país y el consiguiente castigo al gobierno que se produciría según el CIS, podrían justificar la tendencia alcista del Partido Popular, sin embargo no creo que sea lo más sensato poner al frente del gobierno nacional al débil e incapaz Rajoy y al frente de la economía a los precursores de la caja B, los bigotes y las Islas Caimán.
El PP parece inmune pese la inmundicia que le atañe, mientras que en la izquierda no se soporta la corrupción cuando se produce entre sus filas, tenemos ejemplos en la historia española. Curioso hecho.
La hipótesis: cuando alguien vota a un partido de izquierda, desde luego, no espera que se malverse, que prolifere el nepotismo o el oscurantismo en la gestión de los recursos públicos, por eso le retira el voto y la confianza si por desgracia, si por degeneración de unos pocos, esto llega a producirse.
Cuando uno vota a la derecha… ¿ya se espera que lo que está pasando en el PP? ¿le parece esto normal al votante medio de la derecha española?, ¿el votante de la derecha sigue confiando en un líder que se ha declarado a la vista de todos como incapaz de separar el grano de la paja con una mínima contundencia? ¿la corrupción a gran escala le resulta una cosa menor, sin importancia ni interés, como dice Rajoy? quiero pensar que no, por el bien de la democracia.