Por la derecha española no pasan los años: 1985-2009
En el manifestódromo oficial del reino que es la ciudad de Madrid, discurrieron ayer dos millones de personas según la parcial Comunidad de Madrid (su presidenta estaba en la cabecera de la marcha) o 55.000 según la más fiable e informativa agencia EFE. Con esta última cifra aproximada coincide también el prestigioso manifestómetro de internet, que concede a la marcha un total de participantes entre los 48.530 y los 72.795.
Más allá de las habituales disputas en torno a la horquilla de asistentes (esta vez especialmente amplia por la evidente y clamorosa exageración del gabinete de presidencia madrileño), habría que analizar el fondo y el porqué de la marcha, qué pedían y qué pensaban quienes tomaron parte en ella.
Desde el plató de Telemadrid, contando con la inestimable participación de una señora que se decía experta en bioética por la universidad navarra que fundó el también fundador del Opus Dei, se volvió a escuchar aquello de que “la interrupción voluntaria del embarazo es violencia de género”. La comparación es odiosa en sí misma, mentirosa, demagógica y obvia una realidad de violencia verdadera: que 14.000 jóvenes al año son madres sin quererlo.
La voluntad como raíz de la libertad es la base de esa ideología que nunca han profesado, pese a que la proclaman y manosean, personajes como Aznar, Aguirre, Cospedal o Jaime Mayor Oreja, todos ellos asistentes a la marcha de ayer.
Todos sabemos, ya nos conocemos, que en el PP el “liberalismo político” o el “centro reformista” no pasan de ser adornos que se cuelgan aquí y allá para hacer bonito.
Pero es que ni siquiera saben aplicar el “liberalismo económico” y la neutralidad estatal con sinceridad e integridad, solo lo hacen para desmigajar los servicios públicos, pero no para dejar de obsequiar con 230.000 euros de todos los madrileños a siete de los grupos convocantes de la mani de ayer. Para eso el Estado sí tiene que intervenir. Las eternas y perpetuas contradicciones del partido liberal-conservador, el partido alto-bajo, grueso-flaco, blanco-negro… a las que ya nos hemos referido en varias ocasiones desde este blog.
En fin, ¿qué pedían los concurrentes a la “despolitizada” manifestación a parte de la dimisión de Zapatero?
Un servidor estuvo viendo por la televisión “pública” de Madrid (que para algo la pago) los primeros minutos de la retransmisión en la que se afanó la cadena.
Todos los entrevistados, muchos de los cuales homenajearon al caído Ricardo Costa portando un simbólico jersey sobre los hombros, no manifestaron su rechazo a la reforma de la ley sino que prefirieron retrotraerse a 1985, a hace veinticinco años, para pronunciar hoy los mismos argumentos que se usaron entonces por parte de la derecha y la jerarquía católica contra la ley vigente, la que permitió retirar del código penal el aborto en los tres conocidos supuestos.
Una ley, un avance para la época que obtuvo el voto negativo de la entonces llamada Alianza Popular y que hoy, ya con la gaviota a cuestas como símbolo corporativo, vuelve a reavivar las ascuas de un debate ya superado por la sociedad española hace un cuarto de siglo. Menudo déjà vu. Lean lo que decía Fraga en el año 1985 sobre la ley que supuestamente ahora apoya su partido y saquen sus conclusiones.
Benigno Blanco, principal organizador de la marcha y secretario de Estado con Aznar y Jaime Mayor Oreja -el que dijo que el abuso a menores es menos grave que el aborto- también respondieron en el mismo sentido a las preguntas efectuadas por la reportera de Telemadrid a pie de pancarta: acudieron a la raíz de la cuestión -como en el 85- para desterrar la interrupción del embarazo en sí misma y sin consideraciones, refiriéndose a ésta como una “atrocidad”.
Es decir, que en el PP no sólo se oponen a avanzar hacia una ley adaptada a la nueva realidad y al contexto europeo, una ley que garantice más y mejor los derechos de las mujeres y la seguridad de los profesionales, sino que quieren llevarnos a 1985 (por no decir otra fecha cronológicamente anterior).
¿Quiere llevarnos el PP a los años de los abortos practicados clandestinamente o a los tiempos de los abortos londinenses, mucho más cómodos y seguros, pero sólo para unas pocas? Que lo aclaren. Y que aclaren también que harán con la ley que será aprobada dentro de poco en las Cortes españolas, donde se demostrará nuevamente que una mayoría social apoya las reformas sociales del gobierno. Donde se demostrará que lenta pero inexorablemente, las décadas van pasando.
Y ya puestos, que aclaren qué harán si gobiernan con la ley de matrimonios homosexuales o con la ley de igualdad que también encontró oposición (y recurso ante el Constitucional) por parte de esta derecha con telarañas. Tienen que aclararlo para que la gente “en color” esté precavida de lo que propone esta derecha en technicolor… o en blanco y negro de cara a la urna.
No sólo no avanzar, sino retroceder.