V Premio del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género entregó ayer el V Premio al reconocimiento a la labor más destacada contra la Violencia de Género a Stieg Larsson. Quien fue su compañera, Eva Gabrielsson, recogió el galardón en su nombre. El autor sueco murió a los cincuenta años pocos días antes de ver aparecer la primera novela de la trilogía Millenium, que lleva por título Los hombres que no amaban a las mujeres. Lo irónico es que Larsson ha dado el salto a la fama como novelista una vez fallecido y que, además, la literatura fue cultivada en su caso por las noches, durmiendo apenas y, como quien dice, a escondidas.

Sin embargo, durante buena parte de su vida fue un periodista comprometido hasta un extremo casi militante. A lo largo de su carrera se afanó en denunciar y poner al descubierto toda muestra de violencia -política, de género, racista, etcétera- levantando la Fundacion Expo y estableciendo en Suecia lo que podría considerarse una filial de la revista británica Searchlight, cuyos autores realizan reportajes de investigación que la mayoría de las veces no firman con su verdadero nombre porque resultan incómodos para partidos políticos de extrema derecha, organizaciones neonazis y antisemitas y una buena parte del stablishment político y empresarial. 

Lo más impactante es que la actividad que Larsson desplegó de manera ardua, robando horas al sueño que terminaron por pasarle factura, pero, al fin y al cabo, siempre después de cumplir con las no pocas obligaciones que le imponía la dirección de la Fundación, fue lo que ha trascendido y lo que quizá ha puesto un granito de arena en la erradicación de actitudes que llevan a determinados tipos de violencia contra las personas por lo que son, como es la violencia machista. Quien ha leído sus novelas hilando fino -como destaca Montserrat Boix- puede observar perfectamente cómo el autor construye los perfiles psicológicos de sus personajes, con gran precisión y riqueza, desde una perspectiva feminista y de género. Y la elaboración de la trama y el esfuerzo para deleitar a quien lo lee, no le impide en absoluto deslizar denuncias contra la violencia de género en la idealizada -entono el mea culpa- Suecia.

La noticia de la entrega del premio, anunciada en el blog de la periodista mencionada, me ha entusiasmado especialmente porque, aunque a simple vista pueda parecer irrelevante, es sin duda un paso adelante el hecho de que tres novelas que han sido un rotundo éxito de ventas, en países de nuestro entorno, mantenga semejante perspectiva y planteamiento. Por ello, puede suponer un hito en la normalización del pensamiento y reivindicaciones feministas en el mundo de la comunicación y de la cultura de masas. Por otra parte, tampoco puedo dejar escapar la ocasión de “barrer hacia casa” al conocer la noticia. Tenemos a un hombre feminista que se ha convertido, aunque póstumamente, en un novelista de reconocida fama mundial. Puede que este hecho contribuya a despejar las piedras en el camino que impiden que los hombres se impliquen directamente en compromisos por la igualdad entre mujeres y hombres, a que diluyan, aunque sea poco a poco, la actitud de “eso no va conmigo”.