Camps, el hombre tranquilo
Vuelve a hablarse de esa cuestión “extraña, absurda y estrafalaria” que en jerga jurídica se llama “imputación de cargo público por delito de cohecho”.
Vuelve a hablarse de la trama Gürtel y de la corrupción que -presuntamente- anida en los PP regionales de Madrid y Valencia y en algunas instancias del PP a nivel nacional.
La honorabilidad del tesorero Bárcenas se defiende cada día con menos animosidad y convicción, pero en el caso de Francisco Camps, no arrecian las palmaditas en su espalda trajeada. No en vano Rajoy ha apostado su futuro político y su credibilidad a la inocencia de Camps. También dijo que Fabra es el ciudadano más honrado de España. No se sabe si el líder conservador pone la mano en el fuego o si juega con él.
No sabemos si se quemará, pero el juez ha visto indicios racionales de delito en los tejemanejes de la rama levantina del Gürtel.
La perspectiva de ver a Camps en el banquillo será una realidad dentro de poco. Pese a ello, el imputado se muestra absolutamente tranquilo. ¿Qué hay detrás de la antológica serenidad de Camps? ¿Una inocencia perfectamente demostrable, con facturas y demás justificantes? ¿o la “íntima y sentida relación” que une al imputado con el presidente del tribunal que debe juzgarle?
Recordemos: “Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta [de amistad] que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa [presidente del TSJV] y el presidente de la Generalitat”, según palabras del propio Camps pronunciadas hace un año en un acto oficial.
¿Se imaginan lo que diría el PP si el jefe de un tribunal encargado de juzgar a un socialista hiciera tan buenas migas con este? andarían invocando a Montesquieu día y noche y proclamarían el fenecimiento de nuestro Estado de Derecho. Ellos, los escrupulosos que hicieron dimitir a un ministro por coincidir en un lugar abierto con un juez -además de con un centenar de personas-.
En fin, ya veremos como acaba este asunto. Pero yo creo que la tranquilidad de Camps se la proporciona este otro “amiguito del alma” que tiene en el Tribunal. Porque, como ya hemos dicho en otras ocasiones, cuando la justicia “carga”, carga hacia la derecha.
Dicen que hay que tener amigos hasta en el infierno: Camps los tiene en el chorizeo y también dictando sentencias. No está mal, Camps puede estar tranquilo.