Últimas actualizaciones RSS Ver comentarios | Atajos de teclado
-
Julio Castillo
-
Julio Castillo
Ey! prueba prueba
Zapatero presenta la reforma laboral, que convence a sindicatos y patronal -
Julio Castillo
Probando…
-
Julio Castillo
Hola
-
Adrián Caballero
Siguen siendo EEUU, a fin de cuentas
“Las minas antipersonas o minas antipersonal son un tipo de mina terrestre. Están diseñadas para matar o incapacitar a sus víctimas. Se utilizan para colapsar los servicios médicos enemigos, degradar la moral de sus tropas, y dañar vehículos no blindados. Por ello, se busca sobre todo que hieran gravemente o mutilen, y no tanto que maten, ya que un muerto no causa tantos problemas como un herido. Así, sus efectos más comunes son amputaciones, mutilaciones genitales, lesiones musculares y en órganos internos, quemaduras…”Fuente: WikipediaEn estos tiempos en que casi parece que la sociedad ha cambiado la foto de su marido o mujer por una de Obama en la mesilla de noche, es conveniente darles a algunos una hostia de realismo para que vuelvan a poner los pies en la Tierra.
Obama puede ser un político con ganas de cambiar las cosas en Estados Unidos y algunos temas como el de la reforma sanitaria, que desde aquí vemos como algo completamente normal y necesario allí es algo casi revolucionario. Así no es extraño que ya se haya ganado el terrible apelativo de “socialist” por parte de la sociedad norteamericana más conservadora. Pero eso es una cosa y otra es pensar que Obama es algo parecido a Jesús, el hijo de Dios, venido al mundo para salvarnos.
Y así llega un día en el que nos encontramos con la noticia de que la Administración Obama (sí, Obama) no está por la labor de firmar el Tratado de Ottawa, que tiene como objetivo terminar definitivamente con las minas antipersona.
“Esta Administración valoró la posibilidad de revisar nuestra política en este sentido, pero hemos decidido dejarla como está”. Así lo confirmaba el portavoz del Departamento de Estado Ian Kelly. La increíble (por imposible de creer) justificación (excusa) que da es que de hacerlo serían incapaces "de asegurar nuestra propia defensa o de cumplir con nuestro compromiso con los países aliados".
Repito parte de la entrada de la Wikipedia:“Se utilizan para colapsar los servicios médicos enemigos […]. Por ello, se busca sobre todo que hieran gravemente o mutilen, y no tanto que maten, ya que un muerto no causa tantos problemas como un herido.”
¿EEUU necesita las minas antipersona para defenderse? ¿Tantas personas mutiladas, sin extremidades, asesinadas, son un mal menor necesario para la seguridad de los norteamericanos? ¿Alguien puede, por adorador y devoto de Obama que sea, justificar esta decisión? Seguro que no. Y no me parece una cuestión tonta. Algunos podréis pensar que exagero, pero a mí me parece un asunto, como poco, igual de importante que el asunto de la reforma sanitaria.
Supongo que desde la comodidad de los sillones de la Administración norteamericana el problema de las minas antipersona se ve como algo ajeno y no les quita el sueño darle carpetazo de esa forma tan vergonzosa. Por ello, a todos los responsables de la decisión tomada, así como a quienes la apoyan o la han mantenido hasta ahora, se les debería colocar el retrato de su madre, su mujer o su hijo mutilado, sin pierna.
¿Muy cruel? Pues sería sólo un fotomontaje.
-
Adrián Caballero
UPyD: lengua no hay más que una
Aunque Rosa Díez (y Rosa Díez es UPyD) dice que el suyo no solo no es un partido nacionalista español sino que (¡ojo!) apuestan por una España federal (risas), lo cierto es que en la práctica a UPyD parece que tanta Nacionalidad y tanta Comunidad Autónoma le sobra, con lo que algunos fragmentos de la actual Constitución les sobrarían:
Artículo 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e individual de todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las Nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Artículo 61.1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas.
Pero como no queda ahí la cosa, a UPyD-Rosa Díez también le produce alergia que haya suelta tanta lengua en esta, nuestra España, porque al final pasa que no nos entendemos y esto parece más una torre de Babel más que un país en condiciones. De ahí que también le sobre completamente el artículo 3.3, que dice así:
Artículo 3.3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
No sé qué es lo que pretenden exactamente los del supuesto partido del progreso y la democracia. Quizá piensen que el modelo lingüístico ideal era el que se vivió en este mismo país durante cuarenta años de dictadura fascista. Debe ser que tienen una mente tan cerrada que les molesta que en un único país pueda haber tanta diversidad, tantos paisajes y tantos acentos. No es raro que cuando uno confunde unidad con uniformidad quiera tachar de provinciano todo lo que no le sea familiar. Porque me parece fantástico y apoyo completamente que se asegure la correcta enseñanza del castellano en toda la escuela, pero no creo que la fórmula sea condenar a la marginación el resto de lenguas que también son igual de españolas, le pese a quien le pese.
Un último mensaje para la señora Díez: Rosa, yo sé que igual en tu último viaje a Salou o a Sanxenxo te topaste con el típico personajillo que insiste en hablarte en catalán o gallego aun a sabiendas de que no le entiendes ni jota. Qué le vamos a hacer, Rosa, gilipollas los hay en todas partes (¡incluso fuera de nuestras fronteras!), pero créeme, no son todos iguales. Está bien que lo sepas.
¡Buenos días! ¡Bon dia! ¡Bos días! ¡Egun on!
-
Alberto Ginel
“Ningún equipo de fútbol tendrá carácter oficial”
Hay quienes piden un Estado neutral… defendiendo la superioridad y la representación alegórica de una confesión privada en paredes levantadas con dinero público para un fin público. Les suele molestar que lo público entre en lo privado, afean el intervencionismo… no en este caso.
Hay calumnistas (sic) de medios “liberales” capaces de hacer la vista gorda ante evidentes violaciones de la libertad de conciencia o incluso de argumentarlas al contraataque, casi siempre mediante la calumnia -lo llevan en el nombre- y mediante el victimismo más ridículo. “Histéricos laicistas” y “fundamentalistas” llaman a quienes defienden el principio democrático de una rigurosa separación entre la Iglesia y el Estado.
Hay liberales -de esos a los que les duele en el alma los impuestos- a los que no les importa que el Estado financie una moral determinada.
Hay quienes son muy escrupulosos con la (su) libertad religiosa y con el derecho de educar a sus hijos en base a unas convicciones (las suyas)… pero son también a quienes no les importa que se “viole la libertad de religión de los alumnos con la imposición de un símbolo religioso en las aulas de los centros públicos”.
Las comillas no son de ningún jacobino zapateril, ni de ningún “laicista histérico” como el que les habla, no, son de la Corte Europea de los Derechos Humanos. Tribunal que en una sentencia histórica se refiere a la presencia de crucifijos en las escuelas como violadores de la libertad religiosa de los alumnos, conculcadores de derechos básicos y obstáculos a la pluralidad.
Las libertades de los alumnos musulmanes, de los ateos, los agnósticos o la de los judíos parecen ser menos merecedoras de respeto y observancia que la de los católicos. Parece mentira, asusta que subsistan tantos años después de su oficial extinción estos virulentos tics nacional-católicos.
Que no existan símbolos religiosos en un centro público, en los juramentos de un cargo electo por el pueblo español, son cuestiones de sentido común. Que ni un duro público se destine al sostenimiento de opciones morales privadas y que no sea en centros total o parcialmente públicos donde se lleve a cabo la labor que corresponde a un catequista o a un progenitor, también parecen ser ideas bastante razonables. Ideas de “laicista histérico”, ya saben. Las ideas que, por ejemplo, defiende en Francia el partido de centro-derecha de Sarkozy, que también es -según tengo oído- un quemaconventos de primera.
Por volver al tema de los símbolos y viendo de reojo el Madrid-Atléti: ¿Qué pensarían ustedes si nuestras aulas estuvieran presididas por un escudo madridista? ¿qué creen ustedes que pensarían los atléticos, los barcelonistas o los aficionados al ajedrez? ¿cree usted que el Estado debería pagar el abono a todos aquellos ciudadanos que sientan fervor por sus colores deportivos? ¿acaso no se justificaría esta medida por la sencilla razón de que hay más gente en los estadios que en las iglesias un domingo cualquiera?
En definitiva, que cada cual lleve su escudo en la camiseta, pero que no espere verlo colgando de un colegio, que cada cual se pague su abono anual si es que quiere disfrutar del partido en el estadio o que lo vea desde su casa. Juguemos limpio, jueguen sin demagogia, sin llamar “fundamentalista” a quienes solo decimos que cada uno en su casa y dios en la de todos los que le dejen entrar. Jueguen sin patadas en la espinilla, señores prelados y adláteres mediáticos, que ya nos han colado demasiados goles… y no pocos en fuera de juego.
Es necesaria una remontada para que por fin gane la laicidad.
-
Joaquín Pi
XVIII Congreso del PCE: el drama de toda la izquierda
En los tres últimos días hemos podido leer varios análisis políticos y diversas declaraciones con motivo de la celebración del XVIII Congreso del Partido Comunista de España. He de decir que el desarrollo de este cónclave, como ciudadano, me ha dejado como estaba antes de celebrarse: sin tener claro a dónde quiere ir a parar el PCE y, por derivación, Izquierda Unida. Las declaraciones de dirigentes históricos, entrantes y salientes, son la viva imagen del materialismo dialéctico, con la diferencia de que, esta vez, de la tesis y la antítesis no ha surgido la síntesis, sino que se ha quedado con los dos primeros factores puestos en el mismo plano, dejando a los dos elementos conviviendo en alegre contradicción.
Trataré de explicarme un poco mejor: cada discurso dirigido a un auditorio, cada columna escrita en el periódico y cada comentario dirigido a los medios por parte de dirigentes comunistas españoles, exhiben un deseo de salir de la crisis y acercarse a la ciudadanía con medidas que, muy a su pesar, los acercan a la socialdemocracia escandinava, para pasar, acto seguido, a descartar cualquier entendimiento con otras fuerzas de izquierda tradicionalmente socialdemócratas y negarse a romper con el pasado más inmediato de los regímenes comunistas del siglo XX. Esta postura, al menos vista desde fuera, parece configurar el ADN de partidos comunistas europeos occidentales como pueda ser el español y es posible que esté detrás de la crisis política cada vez más acuciante en la que se han visto sumidos por la disminución de sus apoyos.
Esta tendencia afecta en toda Europa porque, para mejorar, conviene no engañarse: Die Linke -La Izquierda- en Alemania, se está beneficiando de la novedad y de la fuga de votos de un SPD que bien podría fundirse con la CDU de Angela Merkel. La mayor parte de votantes de Die Linke no se ha escorado más a la izquierda por obra y gracia de Lenin, sino que permanecen en el mismo espacio político y han cambiado el sentido de su voto por la necesidad de recuperar el programa e ideología basados en ese marxismo posibilista que en su día fue el Partido Socialdemócrata Alemán. Y, en España, hasta donde yo sé, la Ley Electoral que pretende modificar Izquierda Unida por favorecer la partitocracia y el bipartidismo -postura absolutamente comprensible y legítima- es la misma que se encontraba vigente en el año en el que la IU de Julio Anguita obtenía un resultado histórico, con 21 diputados en el Parlamento.
Todos los que han intervenido en el XVIII Congreso de un modo relevante, han subrayado la necesidad de control de los mercados, de una fiscalidad progresiva y realmente equitativa, que grave las rentas más altas. Todo ello sumado a las proposiones grandilocuentes de turno que hacen pensar que, desde fuera del escenario y sin enfrentarse a un público hostil, todo se ve mucho más fácil, como aquellas que sirven para criticar furiosamente al Gobierno por las “ayudas” otorgadas a las entidades bancarias que, al fin y al cabo, las han utilizado, según ellos, para enriquecerse y obtener unos beneficios por valor de unos 6.000 millones de euros este año. Puede que el mantenimiento de estas posiciones sean las que alejan a este tipo de formaciones de la ciudadanía. Las recetas más realistas a las que acabo de referirme se encuentran ya en el ADN de cualquier partido socialista o socialdemócrata europeo, con todos los “peros” y matices que se quieran. De hecho, la militancia de base de estos partidos está reaccionando contra las veleidades socioliberales de sus compañeros que ostentan mayor poder y un cargo público -habría que observar también si el pragmatismo en una Europa por completo derechizada obliga al PSOE, por ejemplo, a buscar eso que llaman el “centrismo” para no quedarse aislados- por lo que basar todo un programa político en una labor que ya hacen las bases de los partidos citados es trabajar dos veces y, por tanto, algo poco práctico. A esto habría que sumar esa tendencia acusada a, cuando parece que se ve una semejanza con las ideas más básicas del PSOE, pasar a hacer una declaración en la que se pide poco menos que la luna. Las ”ayudas” a los bancos son una patada desde el punto de vista ideológico a los postulados de la izquierda, lo reconozco, pero tampoco conviene perder de vista que, si una entidad financiera quiebra o decide suspender pagos quien se va a pique a continuación es la trabajadora/or que pierde automáticamente los ahorros de toda una vida y, en este sentido, creo que los intereses laborales son los que deben primar por encima de todo aun a costa de tragarnos nuestro orgullo en este caso.
A esta contradicción en lo práctico, habría que añadir que los objetivos no se corresponden con los métodos, al menos en el plano teórico. Es realmente llamativo afirmar que se poseen los medios y las ideas para proporcionar una alternativa radicalmente anticapitalista, de ruptura total con el actual modelo económico y político vigente, para pasar luego a participar del reformismo que es, a la fuerza, gradualista, pactista y posibilista. La postura internacional parece participar, igualmente, de una contradicción de índole parecida: el mismo Francisco Frutos, Secretario General saliente, manifestaba su negativa rotunda a celebrar la caída del Muro de Berlín porque no se pedía de forma clara y decidida, a su entender, la destrucción del muro con el que el Estado de Israel se ha dedicado a aislar a la Franja de Gaza; Cayo Lara llegó a decir que la dictadura castrista en Cuba es, simplemente, un régimen diferente de libertades cuando acudió, si mal no recuerdo, a visitar al Presidente de Palestina Mahmud Abbas, y, acto seguido, el mismo Frutos declara que no debería existir ningún tipo de muro entre seres humanos.
El determinismo economicista del que, a mi juicio, hace gala a día de hoy el PCE e IU, dejando de lado u obviando la defensa de los avances sociales y de los derechos civiles porque eso es algo que viene dado con una mayor igualdad económica, que va intrínseco en el propio desarrollo de una sociedad o que es algo más “socialdemócrata” como he llegado a escuchar a personas situadas ideológicamente en torno a IU en mi entorno más próximo, me hace preguntarme si se ha producido realmente una ruptura ideológica con los regímenes comunistas del mundo, que han creado más problemas de los que han solucionado, favoreciendo la instalación, a su caída, de regímenes de capitalismo salvaje y de rapiña, quizá porque los sistemas mal llamados del “socialismo real” no eran, en realidad, otra cosa que una forma de capitalismo de estado en la que un patrón único y un entramado empresarial monopolista -el Estado- explotaba por igual a una clase obrera y campesina empobrecida a la que, además, se le desposeyó de los derechos sindicales más básicos.
Hay quien puede preguntarme por qué me entrometo donde no me llaman, los de un lado o por qué tanto interés en una formación a punto de desaparecer del Congreso, por parte del otro lado, pero es que la actual situación política de IU y del PCE es una problemática que debería preocupar sin excepción a toda la izquierda europea y, en particular, a la española. Escenifica el callejón sin salida en el que parece encontrarse la izquierda en su conjunto, la cual debería presentarse como antídoto al neoliberalismo. Y, quizá, lo que es peor, da la sensación a la ciudadanía de que, hoy por hoy, no hay otra alternativa de izquierda posibilista realmente solvente, de tal manera que, quien no quiera PSOE, tendrá que soportar el regreso del PP, de la tenaza neoliberal y reaccionaria sin complejos, todo ello porque no hay una alternativa “rojiverde” realmente efectiva y clara en sus posicionamientos. Y es que, como militante socialista, me gustaría incidir durante las campañas electorales en el programa que defiendo y comparto, como cualquier otra formación política en una democracia madura, y no sólo en el peligro de la vuelta de una derecha no ya conservadora, sino reaccionaria.
-
=D
Y lo mejor es las ayudas a los estudiantes ,,con el plan “Bolonia” sobre todo ¬¬ ,,si es que el estado está asi de tanto ayudar ja y encima hoy por hoy nos suben los impuestos :S ,,,así nos va!!! S y R :D
-
-
Julio Castillo
-
Joaquín Pi
La democracia 2.0 desenmascara a Güemes
Me siento orgulloso de informar, tratando de crear opinión, como es el deber de quienes escribimos para Progreso 21, de sucesos como el siguiente. Dos jóvenes hasta hoy anónimos en España han visto hoy sus nombres escritos en el diario gratuito 20 minutos y el fruto de su labor maratoniana de las últimas cuarenta y ocho horas, plasmado a toda página en la sección de noticias de la Comunidad de Madrid del diario El País o un espacio pequeño pero no por ello desdeñable en Público, que por lo que se ve, hubo de dar la noticia antes de la salida del diario a los quioscos. Antonio Cartier y Juan Pérez, blogueros por convicción y vocación, han llevado a cabo una labor épica de periodismo y comunicación en la Red de redes. Con el destape de la verdadera actitud del dirigente del PP madrileño, Juan José Güemes, han dignificado la labor periodística y han demostrado que Internet permite un uso humano y elevado de las nuevas tecnologías, que, como tantos otros instrumentos, tienen su bondad o perversión en la intención de quien lo utiliza.
Puede que buena parte de la opinión pública y su círculo de amistades no sean conscientes de la trascendencia de su acción. No sólo dos jóvenes comunes y corrientes han demostrado las falacias y el verdadero tono ideológico de un politico que hace y deshace desde el cheque en blanco que otorga la mayoría absoluta sino que, además, han puesto al descubierto a través de un caso particular la necesidad de reflexionar desde la sociedad civil y por parte de la ciudadanía sobre una miseria intelectual desde el punto de vista ideológico que hacen pensar seriamente si con Franco, como tantos nos quieren hacer pensar, murió el franquismo. La demostración empírica de un hecho existente, objetivo, puesto a la vista de todos, no ha hecho sino confirmar lo que buena parte de la opinión pública cree y, por desgracia tantas veces, no comenta en voz alta: España carece de una derecha verdaderamente democrática en sus más profundas ideas, prácticas políticas, discurso y en la relación con las instituciones.
Juan José Güemes, en un rapto de humor peculiar, trató de escribir un Diccionario progresí con aportaciones de su propia cosecha y, según el mismo asegura, de lo que desearan aportar ciudadanos que simpatizaban con su causa que, a grandes rasgos, no soy capaz de resumir con otro lema que no sea “arrasa -verbalmente al menos- todo lo que no entiendas”. En esta joya de la lingüística derechista se define a la feminista -dan por hecho que sólo puede ser mujer- como aquella persona de sexo femenino que inventa términos para compensar su complejo de inferioridad. También contiene algún que otro zurriagazo a la cultura española haciendo mofa y escarnio de buena parte de las y los artistas españoles que no comparten su ideología política. Pero lo que se lleva la palma es la definición de gay como “homosexual con estudios que, aprovechándose de su formación, consigue subvenciones del Estado con la aquiescencia de todos los partidos de izquierda”. En un intento desesperado a la par que poco elegante, trató de ocultar su acción cuando un internauta, Juan Pérez, recriminaba su actitud, borrando la entrada de su peculiar glosario, y contestando a este mismo internauta simulando no saber a lo que se refería.
Pero el 2.0 es transparente para quien sabe moverse por él, no entiende de mayorías absolutas ni de bravuconadas en la Asamblea Regional. Siguiendo el rastro de la cuenta de Twitter que el yernísimo de Fabra ”privatizó” -cree que todo funciona como la Sanidad madrileña bajo su mando- y el pantallazo realizado en un alarde de prudencia, nuestros activistas cívicos han reunido pruebas irrefutables que han -y todavía habrán- de circular por las redacciones de toda España. Tanto en el blog de Antonio Cartier como en Digresiones 3.0, se podrá obtener una relación pormenorizada y objetiva de lo ocurrido, desgranando datos y presentando el cuerpo del delito.
El denominado franquismo sociológico sigue entre nosotras y entre todos nosotros. Con este término se alude a un residuo ideológico todavía no excretado por la sociedad española y que permanece aún, después de casi treinta y cinco años de la muerte del dictador, provocando indigestión. El franquismo sociologico se manifiesta en esos comentarios aparentemente inofensivos para una buena parte de la población, normalizados en la vida diaria pero que delatan la presencia de una derecha que todavía está por hacerse en el marco de un régimen constitucional. Aunque detrás de toda sigla se agrupan individuos, personas diferentes unas de otras, no podemos obviar el hecho de que esas mismas personas se agrupan en torno a intereses y valores comunes en sus líneas más generales. La actitud de Güemes no hace sino recordarnos que este Partido Popular que ahora se arroga para sí el protagonismo de la Transición española, es una refundación de la Alianza Popular de Manuel Fraga, que en su día se opuso con vehemencia primero a las reformas encaminadas a desmantelar los resortes fundamentales de la administración franquista y, más adelante, a buena parte de los artículos más fundamentales de la Constitución española de 1978 y cuya defensa e interpretación reclaman para ellos en exclusiva.
Gracias a dos avezados blogueros, buenos amigos y mejores personas, puedo cerrar esta pequeña columna sin un alegato crispado y sin mesarme los cabellos clamando contra lo que a buen seguro es la derecha más reaccionaria de Europa. Por supuesto, eso sí, dejando en el aire la pregunta de si Güemes debería responder judicialmente por las lindezas vertidas haciendo uso deliberado de su autoridad, posición y prebendas que le ofrece el cargo que ostenta. Pero hoy, sobre todo, quiero agradecer a estos dos valientes su labor, gracias por poner luz en la oscuridad, por poner buen olor entre tanta pestilencia cañí, muchas gracias, en definitiva, por arrancar una sonrisa y relajar el rostro de algunos ciudadanos conscientes cuando nos encaminamos en el transporte público a nuestros lugares de trabajo y estudio con el periódico bajo el brazo.
Santiago Muñoz 14:31 on 24 Noviembre 2009 Enlace permanente
Lo de la Señora Díez es un populismo trasnochado que le irá sirviendo mientras aumente el número de parados. Cuando pase la crisis, se acabó.
Veremos que hace en 2011, porque ahí se va a tener que retratar.
Saludos
Andrés 14:32 on 14 Diciembre 2009 Enlace permanente
Que no se les olvide la lengua asturiana, que aunque a nuestros políticos no les dé la gana de oficializarla está protegida en nuestro Estatuto y hay 100.000 hablantes. Parece que todo el Mundo siempre se olvida de nosotros.
Bonos díes.